Un sensor que cambia de color podría revolucionar la detección de contaminantes y compuestos orgánicos volátiles (VOC). Un equipo del Instituto de Microelectrónica de Barcelona del CSIC (IMB-CNM-CSIC) ha desarrollado un dispositivo basado en polímeros que se curva y altera su color al entrar en contacto con diferentes sustancias, ofreciendo una lectura visual inmediata sin necesidad de complejos sistemas electrónicos. Se trata de un primer desarrollo, publicado recientemente en Advanced Optical Materials, que supone una vía para simplificar el control de la calidad del aire y abre la puerta a aplicaciones en control medioambiental, diagnóstico médico y seguridad industrial.
Una fabricación innovadora
Actualmente, existen sistemas comerciales muy sensibles capaces de detectar compuestos orgánicos volátiles en el aire. Sin embargo, no son capaces de discriminar qué tipo de compuesto es; únicamente detectan la concentración total de VOC en el ambiente. Además, son dispositivos voluminosos y costosos. El avance que proponen en el IMB-CNM simplifica la detección y discriminación de VOC, que normalmente necesita de complejas matrices con múltiples sensores que no son capaces de discriminar los diferentes vapores. (+Info)
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